Epílogo.
Una hendidura en el cielo, eso
era todo, nada que ver con los ingeniosos portales de Rain con sus puertas de
aviario. No había puerta, ni guardián. Su única protección era su ubicación en
ninguna parte, muy por encima de la cordillera del Atlas, y su escasa anchura,
menor que la envergadura de un serafín.
Resultaba sorprendente que
Razgut hubiera logrado encontrarlo después de tanto tiempo.
O tal vez, pensó ChangMin
mirando a la criatura, no sea tan sorprendente que el peor momento en la vida
de alguien quede grabado en la memoria, con mayor intensidad que cualquier
alegría. Ahora comprendía por qué la magia había que pagarla con dolor: era más
poderoso que la dicha. Que cualquier cosa.
¿Que la esperanza?
Vio el incendio en Loramendi
como si hubiera estado allí: los cadáveres de las quimeras alimentaban las
llamas como jirones de tela, mientras YooChun lo observaba todo desde una
torre, respirando las cenizas de su pueblo. Notó el sabor de aquella ceniza, e
imaginó que aún seguía en la piel de YooChun cuando lo había besado.
Por su culpa, había sobrevivido para provocar aquello.
Y aun así, había sido incapaz
de matarlo, aunque él mismo le había llevado sus cuchillos desde Praga, y
hubiera caído de rodillas para facilitarle la labor.
Lo abandonó, pero incluso
después de todo, sentía la distancia entre ellos como un firmamento de
proporciones desmesuradas. Qué terrible, aquella creciente distancia.
Qué doloroso, el vacío que había provocado su nueva plenitud. Una parte de su
ser deseaba ignorar la traición de YooChun, regresar al pasado, a la
incandescente felicidad anterior a que todo se desmoronara.
—¿Vienes? —preguntó Razgut
abriéndose paso a través de la abertura, de modo que la mitad de su cuerpo
desapareció en el éter de Eretz.
ChangMin asintió con la cabeza.
El resto del cuerpo de Razgut desapareció, y él respiró el aire enrarecido
antes de seguirlo. La felicidad había desaparecido. Pero bajo la pena, mantenía
la esperanza.
De que el nombre que Rain le
había dado fuera más que un capricho.
De que este no fuera el final.
… Continuará…
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