46.
INSTANTÁNEO.
ChangMin jadeó. Sus manos se
apresuraron hacia su cuello y lo rodearon, estaba intacto.
Miró a YooChun y parpadeó, y
cuando exhaló su nombre, había una nueva sonoridad en su voz, un halo de
asombro y amor y súplica que parecía surgir de otro tiempo. Y así era.
—YooChun —exclamó con todo su
ser.
Con ansiedad, con angustia,
YooChun le miró, y esperó.
ChangMin retiró las manos de su
cuello y, temblando, se quitó los guantes para dejar al descubierto sus palmas.
Clavó sus ojos en ellas.
Ellas le devolvieron la mirada.
Ellas le devolvieron la mirada
—dos ojos color índigo— y entonces comprendió lo que Rain había hecho.
* * *
Finalmente, lo comprendió todo.
Érase una vez dos lunas que
eran hermanas
Nitid era la diosa de las lágrimas y la vida,
y el cielo era suyo.
Nadie veneraba a Ellai, excepto
los amantes en secretos...
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